por Martín Miguel Ballivián
La educación es el arte de capacitaral hombre para la vida social.La educación social debe estimularlas desigualdades individuales.
José Ingenieros
Los hombres hoy no quieren simplemente tener más; quieren ser más. La mera acumulación y abundancia de bienes no proporciona la calidad. Sus efectos son, más bien, un materialismo que afecta a nuestra humanidad, una civilización de consumo y una profunda insatisfacción. Cuando más posee el hombre más desea tener, como dice P. Gregorio Iriarte, el “tener” y el “ser” del hombre. Pero sus aspiraciones más profundas permanecen insatisfechas. Porque “tener” objetos y bienes no perfecciona de por sí al sujeto sino contribuye a la realización de la vocación humana.
Hacia una nueva educación
Si hablamos de calidad verdaderamente humana o de vida, es preferente tratar con amplitud el tema educativo. También el mundo de la educación está en plena mutación y solicita cambios, tanto en la organización como en las actitudes del gobierno y de las instituciones educativas. Para hacer frente a los desafíos del nuevo milenio conviene buscar nuevos objetivos educativos, nuevos paradigmas, y promover mejores prácticas educativas.
Hay que pensar que la calidad de la educación podría verificarse analizando especialmente los siguientes factores: la personalización, como criterio de formación de personas autónomas y responsables; el sentido integral de la educación que lleva a superar visiones esteriotipadas de grupos sociales, ya que esta es importante para ser coherentes; la propuesta y asimilación de valores; y la atención a la cultura actual y su dinámica intercultural como ámbito de crecimiento y realización personal y social.
Si hablamos de calidad verdaderamente humana o de vida, es preferente tratar con amplitud el tema educativo. También el mundo de la educación está en plena mutación y solicita cambios, tanto en la organización como en las actitudes del gobierno y de las instituciones educativas. Para hacer frente a los desafíos del nuevo milenio conviene buscar nuevos objetivos educativos, nuevos paradigmas, y promover mejores prácticas educativas.
Hay que pensar que la calidad de la educación podría verificarse analizando especialmente los siguientes factores: la personalización, como criterio de formación de personas autónomas y responsables; el sentido integral de la educación que lleva a superar visiones esteriotipadas de grupos sociales, ya que esta es importante para ser coherentes; la propuesta y asimilación de valores; y la atención a la cultura actual y su dinámica intercultural como ámbito de crecimiento y realización personal y social.
Educar para personalizar
La personalización consiste en un proceso que permite al sujeto tomar su existencia en sus propias manos; aprender a ser él mismo, sin apariencias, asumiendo el riesgo de las propias decisiones, siendo protagonista de la propia historia. Proceso que ayude y encamine la búsqueda global de la propia identidad, a vivir de dentro hacia afuera, desde los contenidos hacia la praxis total, no simplemente desde instancias que vienen de fuera o desde esquemas y normas de conducta externas. Por ejemplo la posible educación laica en nuestro país, idea que la tiene el ministro de educación actual, es externa, se plasma en algunos países europeos de tipo socialista moderados y lógicamente se quiere implantar a la nuestra. Estas ideas excluyen tajantemente la religión lo cual no va ha permitir el uso de símbolos cristianos en las escuelas públicas.
La educación no puede seguir perpetrando las desigualdades sociales o la fatal jerarquía socio- económica. La auténtica calidad educativa ha de llegar a ofrecer condiciones de vida digna, posibilidades de movilidad social y un equilibrio más justo.
La personalización consiste en un proceso que permite al sujeto tomar su existencia en sus propias manos; aprender a ser él mismo, sin apariencias, asumiendo el riesgo de las propias decisiones, siendo protagonista de la propia historia. Proceso que ayude y encamine la búsqueda global de la propia identidad, a vivir de dentro hacia afuera, desde los contenidos hacia la praxis total, no simplemente desde instancias que vienen de fuera o desde esquemas y normas de conducta externas. Por ejemplo la posible educación laica en nuestro país, idea que la tiene el ministro de educación actual, es externa, se plasma en algunos países europeos de tipo socialista moderados y lógicamente se quiere implantar a la nuestra. Estas ideas excluyen tajantemente la religión lo cual no va ha permitir el uso de símbolos cristianos en las escuelas públicas.
La educación no puede seguir perpetrando las desigualdades sociales o la fatal jerarquía socio- económica. La auténtica calidad educativa ha de llegar a ofrecer condiciones de vida digna, posibilidades de movilidad social y un equilibrio más justo.